Sinopsis:
Zaragoza, 1950. La joven Julia llega a la ciudad sola y embarazada, fruto de una relación prohibida con un hombre que acaba de morir. Aunque conoce las dificultades que entraña ser una mujer en sus condiciones, el deseo de labrar un futuro digno para su hijo la lleva a montar un salón de alta costura, con la ayuda de Rosita, una joven modista.
Atraídas por su talento, las mujeres de las familias más adineradas de Zaragoza no tardarán en frecuentar el taller para admirar las modernas telas y los vestidos más glamurosos de la época. Será así como Julia conocerá a la familia Monforte y las vidas y los anhelos de quienes trabajan para ellos: el portero, las doncellas, el chofer, la institutriz y la cocinera que, en esos días, se convertirán en su familia.
Mientras Julia intenta esconder el pasado del hombre al que amó y construir un futuro para su hijo, un secreto inconfesable que se había estado oculto durante generaciones en la mansión de los Monforte saldrá a la luz y cambiará para siempre la vida de sus habitantes.
Opinión personal:
Si bien no había leído al autor de este libro, Carlos Aurensanz, sí que había leído muy buenas críticas de su obra, sobre todo de su saga familiar Banu Qasi, unos libros que solía encontrarme con frecuencia cuando empecé a interesarme por la novela histórica, además de otros libros independientes de la misma. Por ese motivo, cuando Ediciones B me dio la oportunidad de tener un primer acercamiento al autor con su nuevo libro, El tejido de los días, en el que se aparta ciertamente de las historias a las que tiene acostumbrados a los lectores, creí que merecía una oportunidad y sería un buen punto de partida con los libros del autor. La portada, al igual que la edición en tapa dura que posee este libro, es preciosa.
Esta novela nos traslada a la Zaragoza de 1950, donde una joven, Julia, desembarca en la ciudad sola y embarazada de un hombre con el que mantuvo una relación prohibida y que, además, acaba de fallecer. Lejos de hundirse en la pena, y teniendo en cuenta las dificultades a las que tendrá que hacer frente, tiene claro que debe trabajar duro para dar un buen futuro a su hijo, lo que la lleva a montar un salón de alta costura junto a Rosita, una joven modista. Pronto las lenguas hablarán de su talento y las familias más adineradas llegarán a su taller, destacando la familia Monforte, con la que tendrá una íntima relación. ¿Qué pasará cuando un oscuro e inconfesable secreto de la familia salga a la luz y pueda cambiar la vida de todos?
Lo primero que he de destacar de esta novela es su ambientación, y es que se trata de la primera historia que leo que acontece en Zaragoza, presentándonos una ciudad de la postguerra y a una protagonista que es madre soltera, emprendedora y una mujer que no necesita a ningún hombre para salir adelante, algo que, como ya sabéis, estaba muy mal visto en la época. Junto a ella, también tienen gran importancia la familia Monforte y el personal que trabaja en su casa, como doncellas, chóferes o porteros, y es que también se irán desgranando poco a poco las historias de estos personajes, dándonos una de esas historias que tiene una trama principal pero a la que contribuyen con relevancia diferentes e interesantes subtramas. Ahora bien, aunque veamos cómo es la vida en esos años para la clase trabajadora y las consecuencias de la guerra, también conocemos cómo lo era para aquellos con dinero, de las familias privilegiadas, que visitarán el taller de alta costura, teniendo este aspecto su importancia, como nos indica el título de la obra. Si bien es cierto que la novela puede asustar, teniendo en cuenta que son, nada más y nada menos, que ochocientas páginas, también lo es que sus capítulos cortos y el hecho de que descubramos varias historias enlazadas hacen que no sea una lectura pesada, aunque también recomiendo devorarla poco a poco. Esta es la primera novela que leo del autor, y aunque es muy diferente a lo que tiene acostumbrados a sus lectores, me ha dejado con ganas de leer el resto de su obra, de la que creo que comenzaré con algún libro autoconclusivo, como El rey tahúr o La puerta pintada.
En resumen, El tejido de los días me ha parecido una lectura diferente y entretenida, una de esas historias que devorar poco a poco y que nos traslada a la Zaragoza de mitades del siglo pasado con tramas bien hiladas e interesantes.

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